A todos nos gusta acercarnos a otros con la seguridad de emitir un buen olor. Por eso no es de extrañar el uso de chicles, pastillas de menta y colutorios para combatir el mal aliento. Sin embargo, para eliminar este problemas es mejor entender sus causas y tratarlas.
Origen del mal aliento
El mal aliento puede tener distintos orígenes: boca, aparato respiratorio, tubo digestivo, factories psicológicos. La mayoría de los casos de halitosis tienen como raíz del problema la boca, donde nos centraremos, pero si quieres conocer más acerca de los demás orígenes de la halitosis puedes visitar el enlace siguiente http://www.institutodelaliento.com/biblioteca-medica-halitosis/causas-de-la-halitosis-o-mal-aliento/
Dentro de la boca, principal protagonista del mal aliento es la lengua. La sequedad bucal extrema hace que suban la papilas gustativas y allí se acumula el sarro. Seguro habréis visto a algunas personas con la lengua blanca: ese es el sarro. Este problema suele ser más grave en personas que tienen las papilas gustativas muy largas, muy anchas o en mayor proporción a la media.
Cuando se acumula el sarro ocurre un proceso desproporcionado de degradación de las proteínas por parte de las bacterias de la boca generando compuestos volátiles sulfurosos. Si quieres saber más acerca del sarro puedes consultar nuestra entrada: https://biozeroplus.com/sarro-que-es-y-como-eliminarlo/

Recomendaciones para evitar el mal aliento
1.- Beber mucha agua, cuanta menos sequedad tenga la boca menos acumulación de sarro en la lengua.
2.- Cepilla tu lengua con un cepillo lingual para eliminar el exceso de bacterias en la lengua.
3.- Cepilla tus dientes correctamente y usa la seda dental o irrigador: los restos de comida entre los dientes también generan estos compuestos sulfurosos que causan el mal aliento.
4.- Realiza una limpieza dental profesional en una clínica que te ayudará a eliminar el sarro y cualquier remanente de comida de las zonas interdentales. https://biozeroplus.com/pedir-cita/
5.- Evita condimentos, alcohol o tabaco.
Si las técnicas de cuidado personal que te hemos sugerido no resuelven el problema, consulta con tu dentista o médico para asegurarte de que una enfermedad más grave no sea la causa del mal aliento.





